Las asanas de inversión tienen grandes efectos a todos los niveles, siendo los cambios que que se originan de ella tanto físicos, como energéticos, sicológicos y espirituales.

Se caracterizan por el gran riego cerebral que producen. Todas las glándulas, localizadas en la parte superior del cuerpo, se ven estimuladas lo que repercute en una mejora general.

El objetivo de esta postura es inyectar energía en el plano mental contribuyendo a facilitar la introversión.

La idea de la inversión representa el deseo del ser humano de cambio y transformación. De igual manera que se invierte la posición corporal, se modifican los procesos fisiológicos, se alteran circulaciones energéticas (telúricas y cósmicas) y se crea un proceso nuevo de conciencia.

Del libro de Manuel Morata  » El papel del profesor de Yoga en la enseñanza. Camino espiritual»